Verificar el correcto y oportuno cumplimiento de todas las obligaciones fiscales por las actividades que se realizan, tanto en forma periódica como eventual.
La certeza del tratamiento fiscal aplicable a una operación determinada, inclusive antes de realizarla, brinda tranquilidad a todos los involucrados, evita el efectuar erogaciones innecesarias en el futuro y certeza en los efectos de la misma.
En ocasiones el tratamiento fiscal de ciertas operaciones no es del todo claro en las disposiciones fiscales, en los tratados internacionales para evitar la doble tributación, en los criterios emitidos por las propias autoridades, etc.
Para tener la certeza del criterio de las autoridades ante ciertas operaciones, es indispensable solicitarles que lo confirmen.
Al igual que los aspectos operativos, tales como el diseño de una línea de producción, la estrategia de comercialización de un producto, etc., los fiscales tienen que planearse para tener éxito al implementarlos y con ello, el logro de lo objetivos.
Los impuestos son un elemento esencial que no debe soslayarse, por lo que deben desarrollarse y diseñarse las estrategias adecuadas, a luz de los aspectos laborales, mercantiles, operativos, etc.
Las personas físicas y morales tiene que realizar trámites ante diversas autoridades, tales como: solicitud de devolución de impuestos, registro ante inversiones extranjeras, obtención permisos de sectores específicos, ante el registro público de la propiedad, etc.
Las autoridades fiscales prevén la posibilidad de efectuar un pago menor de impuestos en la enajenación de acciones cuando la operación se dictamina.